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No culpes a la lluvia

No culpes a la lluvia

No culpes a la lluvia

Intensas precipitaciones causaron desastres en distintas ciudades del país. Una de las más afectadas fue Comodoro Rivadavia, que quedó incomunicada por la rotura de caminos y en una crisis de desabastecimiento. Más de 3000 habitantes fueron evacuados y algunos no podrán volver a casas que fueron destruidas. ¿Podría haberse evitado?

Por Vanina Lombardi

Agencia TSS — Calles cubiertas de agua cual ríos torrentosos, casas sumergidas, autos que flotan, puentes rotos y grupos de evacuados que recorren la ciudad en botes. Esas son las escenas de una Comodoro Rivadavia inimaginada, que en poco más de una semana vio caer la misma cantidad de agua por lluvias que la que usualmente recibe en casi dos años. Pero, ¿los desastres provocados se debieron exclusivamente a las lluvias o hubo otros factores que propiciaron semejante impacto? ¿Podrían haberse evitado, al menos en parte, esos daños?

“La respuesta es compleja. Si pudiera resumir lo que ha pasado, diría que es una especie de lucha despiadada entre la atmósfera, el relieve y el espacio construido; no es sólo una cuestión natural, social o urbanística”, le dijo a TSS el geógrafo Santiago Bondel, responsable del Programa de Transformaciones Territoriales en la Patagonia Central y de la Maestría en Estudios Socioterritoriales en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB).

Según Bondel, no hay antecedentes de semejante volumen de agua caída. De hecho, los valores medios en la ciudad suelen ser de 230 milímetros por año, pero entre el 29 de marzo y el 2 de abril se registraron 251,6 milímetros de agua, a los que se sumaron otros 97,5 milímetros que cayeron entre el 6 y el 8 de abril. Es decir, que en 11 días cayeron casi 350 milímetros, según datos de la Estación Meteorológica de la Facultad de Ingeniería de laUNPSJB.

El especialista dijo también que que Comodoro es una ciudad “particular”, que ha tenido un crecimiento espontáneo asociado a su función petrolera y una manera de ocupar el espacio entre la meseta y el mar, “que la hacen de un relieve característico, con típicas situaciones de avenidas, avalanchas y deslizamientos violentos, en caso de que el agua supere los niveles normales”.

Fundada a principios del siglo XX, Comodoro Rivadavia está ubicada entre la costa y una meseta que alcanza los 700 metros sobre el nivel del mar en su punto más alto, en un terreno árido del cual no se puede obtener agua dulce para el consumo humano. Por eso, la ciudad se extiende en torno a una tubería de agua potable que llega desde el Lago Musters, a 140 kilómetros de la ciudad. Además, es el primer lugar del país en el que se encontró petróleo, en 1907, mientras se buscaba agua dulce. Desde entonces, la “Capital Nacional del Petróleo” no ha dejado de crecer, tanto que hoy es la localidad más habitada de la provincia, con poco más de 177.000 habitantes, según el Censo Nacional 2010.

Juan Manuel Diez Tetamanti, Al respecto, doctor en Geografía y miembro del grupo de investigación Geografía, Acción y Territorio (GIGAT), de la UNPSJB, le dijo a TSS que Comodoro Rivadavia ha crecido en función del precio del petróleo y de las demandas de mano de obra de las industrias privadas, de manera espontánea y sin planificación urbana. “Antes de las privatizaciones de los noventa, las empresas —tanto en el caso de las públicas como las privadas— brindaban soluciones habitacionales y sociales a los trabajadores, pero después hubo un quiebre de paradigma y eso se volcó al salario. Entonces, la empresa pasó a pagar el alquiler o dar algún beneficio, pero sin planificación sobre dónde se hará o alquilará la casa, qué sistema cloacal tendrá, qué agua usará o como obtendrá electricidad”.

Para Diez Tetamanti, “la dinámica social y economía hace que miles de personas se asienten porque hay oportunidades laborales, pero no tienen soluciones ni sociales ni de infraestructura, y el municipio no tiene herramientas para construir sólidamente esas soluciones: si una empresa trae 10.000 trabajadores, se van asentar en algún lugar y lo van a hacer como puedan, y la obra pública va llegar después”. Y advierte que la situación es compleja, entre otras cosas porque el municipio no puede cobrarles impuestos a las empresas petroleras —ya que estas tributan a la provincia— ni tampoco tiene mecanismos de recuperación como los de otras ciudades, como exigir determinadas condiciones para habilitar la construcción de un nuevo barrio.

En el caso de Comodoro, “hay lugares que no deberían haberse ocupado y no se necesitaba semejante evento para que hubiera una avalancha, porque hubo muchas avenidas de agua y barro en otras circunstancia, con precipitaciones violentas y menos abundantes. Hay lugares que alguna vez fueron un cañadón seco y se los rellenó para hacer una calle o una avenida”, dijo Bondel.

Diez Tetamanti advirtió que sobre la dificultad que existe en diversas zonas de Comodoro Rivadavia para acceder a servicios básicos como agua potable, energía eléctrica, o cloacas, lo que muchas veces promueve la formación de asentamientos en lugares inapropiados. Sin embargo, en esta oportunidad los barrios afectados fueron tanto aquellos más informales o ubicados en zonas de lagunas o pozos sedimentarios, como otros construidos hace 30 o 40 años, que nunca habían sufrido una catástrofe similar.

Mapas para ayudar

“Esto recién empieza, es como despertar de una pesadilla: la gente sigue sacando barro de las casas, las máquinas no dan abasto y desde la universidad (por la UNPSJB) se preparan y distribuyen 1600 viandas por día. También hay escuelas y otras organizaciones que las reparten”, explicó Diez Tetamanti. También continúan los problemas de desabastecimiento de agua y de interrupción de servicios. Muchos damnificados no solo siguen evacuados, sino que también han perdido todo: casa, vehículo y lugar de trabajo.

En busca de hacer un aporte desde la universidad pública, el equipo de investigación del GIGAT desarrolló un sistema de recopilación de datos y una aplicación móvil que los habitantes de Comodoro pueden utilizar para dejar asentados los daños que han sufrido. Para desarrollarla, este equipo interdisciplinario de alrededor de 25 profesionales (geógrafos, antropólogos, comunicadores sociales y gestores ambientales, entre otros) utilizaron herramientas tecnológicas gratuitas y abiertas, acordes a los sistema de mapeo que utilizan para realizar lo que denominan cartografía social, un método de construcción colectiva de mapas.

“Se basa en un sistema que estábamos probando para un proyecto de salud comunitaria. Estamos generando categorías para los daños, además de los casos particulares que derivamos a la provincia y al municipio”, dijo Diez Tetamanti, que además es investigador del CONICET, y destacó que “este trabajo fue posible porque durante los últimos 10 años tuvimos mucho apoyo del Ministerio de Educación con diferentes programas y, además, contamos con cinco becarios del CONICET”. El especialista consideró que esta herramienta puede servir en el futuro para planificar la urbanización y ayudar a la reconstrucción en zonas afectadas.

En paralelo, también se elaboró otro mapa que busca aportar datos relevantes, como lugares donde se reciben donaciones o se distribuye agua. En este caso, se trata de una iniciativa privada impulsada por el ingeniero en petróleo Marcelo Hirschfeldt, que compró un dominio particular para este desarrollo y utiliza herramientas de mapeo de Google para realizar un relevamiento territorial en base a reportes periodísticos y oficiales, y también a algunos registros propios que realizan voluntarios de este equipo en el terreno, según le explicó Hirschfeldt a TSS.

Sobre llovido, empretrolado

Durante el temporal también hubo al menos dos derrames de petróleo a 17 kilómetros al norte de Comodoro Rivadavia, en una zona conocida como Caleta Córdoba. Al principio, la mancha era imperceptible debido a las lluvias, pero se hizo visible al mermar la cantidad de agua. Primero fue detectada y denunciada a través de las redes sociales por los mismos pobladores de la zona, adonde opera la empresa CAPSA. Posteriormente, el derrame —que ya llegó hasta el mar— fue confirmado por las autoridades locales.

Fuente: Todo Ciencia

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